El
ozono tiene diversas aplicaciones en el campo de la
medicina, constituyendo la ozonoterapia. Ya a
principios de siglo, Ramón y Cajal y otros
fundamentaron cientificamente dicha ozonoterapia. Las
aplicaciones de dicha técnica en diversos campos de
la medicina, se han basado en estos fundamentos.
Los efectos del ozono sobre el
organismo se pueden resumir en los siguientes puntos:
1. Tonifica y refuerza las paredes
estomacales, previniendo úlceras y otros transtornos
digestivos.
2. Actúa sobre los agentes
causantes de la acidez y mal aliento,
neutralizándolos con rapidez: facilita la digestión.
3.
Alto poder cicatrizante, reduciendo considerablemente
el tiempo de curación de llagas, heridas y úlceras,
así como el riesgo de infección.
4. Elimina las bacterias
productoras de las caries, sin afectar al esmalte,
contribuyendo de esta forma a una mejor higiene
dental.
5. Disuelve la práctica totalidad
de los cálculos renales.
6. Disuelve totalmente el ácido
úrico.
7. Actúa sobre centros nerviosos
disminuyendo las tensiones y la sensación de
angustia.
La acción germicida y antitóxica
del ozono, permite la realización de desinfecciones
del organismo. Se ha descrito la destrucción por
ozono de estreptococos, esafilococos, bacterias
entéricas así como de las toxinas diftérica y
tetánica.
Una de las mayores aplicaciones de
la ozonoterapia consiste en el tratamiento de
enfermedades respiratorias (asma, afecciones
bronquiales, tosferina entre otras), afecciones
cutáneas (llagas, úlceras varicosas, etc) y
enfermedades del aparato digestivo. Así mismo se han
recomendado baños de ozono en casos de depresión
nerviosa, enfermedades en la sangre, inflamaciones de
las glándulas y en casos de fatiga general. La
administración de ozono puede realizarse por
distintas vías: por baño, por enema ó mediante uso
tópico.
La concentración de ozono en
distinta en cada caso, siendo baja para combatir
afecciones respiratorias y elevada en uso tópico.
Además del uso del ozono en el
tratamiento de enfermedades, es de destacar el empleo
del mismo en la asepsia de instalaciones clínicas. La
incidencia de infecciones hospitalarias aumenta
constantemente, por lo que resultan muy interesantes
todas aquellas técnicas destinadas a lograr la
perfecta esterilización de ambientes hospitalarios y
equipos quirúrgicos.
Al toser, al hablar, e incluso al
respirar, de las cavidades nasales y bucales son
expulsados microorganismos. Algunos permanecen en el
aire formando aerosoles, otros se depositan en el
suelo u otras superficies: mobiliario, piel, vendajes,
etc. Por lo tanto el contagio se puede producir por
contacto directo ó bien por inhalación. La
propagación de microorganismos es especialmente
peligrosa en salas de curas y de operaciones, por
tanto la plena esterilización del aire y objetos es
fundamental. Se han utilizado y se utilizan productos
químicos difundidos por el aire, así como
radiaciones ultravioleta. La instalación de las
últimas es costosa, además de que pueden producir
lesiones en tejidos vivos. Un procedimiento que se
empieza ya a utilizar y proporciona grandes resultados
es la difusión de ozono en el aire, producido por
unos aparatos de sencilla instalación y bajo costo
energético.
La instalación de generadores de
ozono en salas de espera de clínicas y hospitales,
tendría las ventajas reseñadas en el apartado de
ambientes públicos.
Respecto a la higiene personal, el
ozono posee un elevado poder desodorante, que permite
una amplia gama de aplicaciones en el cuidado de la
piel, sin la aparición de alergias ni efectos
secundarios, resulta un desodorante absolutamente
natural y efectivo.